El papa Benedicto XVI dijo hoy que es necesario garantizar a un número creciente de personas el derecho a tener acceso a los servicios de salud para llevar una vida saludable
El papa habló así en el mensaje enviado al cardenal
Raymundo Damsceno Assis, presidente de la Conferencia Nacional de
los Obispos de Brasil y arzobispo de Aparecida, con ocasión de la
campaña de Cuaresma de hermanad promovida por la Iglesia brasileña,
con el tema "Hermandad y salud pública".
El Obispo de Roma insistió en que el lema de la
Iglesia brasileña "que la salud se extienda sobre la tierra" tiene
como objetivo suscitar, a partir de una reflexión sobre la realidad
de la salud en Brasil, un mayor espíritu fraterno y comunitario en
la atención a los enfermos.
El papa hizo alusión al episodio de la vida de
Jesús en el que cura a un paralítico. "Jesús antes de hacer que
volviera a nadar, le perdonó los pecados, enseñando que la cura
perfecta es el perdón de los pecados, que es la salud por
excelencia y también la del alma", sostuvo.
Y pidió a los fieles y a las personas de buena
voluntad hacerse cargo no solo de los malos físicos, sino
espirituales de cada persona enferma. "Una solidaridad -dijo- cada
vez más profunda para con los enfermos, que a menudo sufren más por
la soledad y el abandono que por la enfermedad". EFE
El papa habló así en el mensaje enviado al cardenal Raymundo
Damsceno Assis, presidente de la Conferencia Nacional de los
Obispos de Brasil y arzobispo de Aparecida, con ocasión de la
campaña de Cuaresma de hermanad promovida por la Iglesia brasileña,
con el tema "Hermandad y salud pública".
El Obispo de Roma insistió en que el lema de la Iglesia
brasileña "que la salud se extienda sobre la tierra" tiene como
objetivo suscitar, a partir de una reflexión sobre la realidad de
la salud en Brasil, un mayor espíritu fraterno y comunitario en la
atención a los enfermos.
El papa hizo alusión al episodio de la vida de Jesús en el que
cura a un paralítico. "Jesús antes de hacer que volviera a nadar,
le perdonó los pecados, enseñando que la cura perfecta es el perdón
de los pecados, que es la salud por excelencia y también la del
alma", sostuvo.
Y pidió a los fieles y a las personas de buena voluntad hacerse
cargo no solo de los malos físicos, sino espirituales de cada
persona enferma. "Una solidaridad -dijo- cada vez más profunda para
con los enfermos, que a menudo sufren más por la soledad y el
abandono que por la enfermedad". EFE